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¿Cómo lo hacemos?

 A través de la pedagogía intuida por Madre Carmen Sallés, que se caracteriza por la creación de lazos de amor, aceptación, valoración y reconocimiento entre todos los que conforman el ámbito educativo.

La comunidad educativa concepcionista acoge las semillas de verdad, bondad y belleza presentes en todas las culturas, para poder formar personas abiertas a la comunión y a la trascendencia. Para ello favorece un conjunto de valores que llevan el sello de la universalidad, la fe en la dignidad de la persona humana y en su marca divina. La vivencia de estos valores pone de manifiesto su misión y su visión de futuro.

Pedagogía:

  • Con un estilo pedagógico basado en la teología de la encarnación, conociendo la realidad y personalidad de cada educando, su entorno familiar y social.
  • Con una pedagogía preventiva, de vigilancia delicada y continua, capaz de educar en positivo cultivando lo bueno de cada persona.
  • Teniendo en cuenta las etapas evolutivas del ser humano, desarrollando sus potencialidades y elevando el nivel cultural.
  • Procurando ganarse el corazón de los educandos para que caminen con alegría hacia el bien, logrando una sólida formación del carácter.
  • Formando mente y corazón: Hacer que los niños y jóvenes crezcan desde dentro en libertad interior.
  • Aceptando la vida como don, que es necesario potenciar, desarrollar y defender de las estructuras de muerte y hacer de ella el proyecto de vida querido por Dios.
  • Educando con el ejemplo.
  • Favoreciendo el crecimiento de personas con madurez cristiana, capaces de integrarse en la sociedad y transformarla.    

 

 

Metodología:

La metodología creativa de la escuela concepcionista es una exigencia de una pedagogía preventiva y personalizada, que requiere apertura a la realidad científica, cultural, social y religiosa y ofrece estrategias alternativas para alcanzar los fines propuestos. Porque:  

  • Estamos convencidos de que el ejemplo y el testimonio de vida son el mejor método de enseñanza.
  • Vivimos la cercanía como virtud necesaria, que lleve a generar paz, alegría y confianza en Dios para quien todo es posible.
  • Brindamos atención personalizada tomando en cuenta las diferencias individuales.
  • Incentivamos la autoestima para el desarrollo de la personalidad, favoreciendo la superación de dificultades.
  • Desarrollamos las fortalezas y ayudamos en las debilidades con firmeza y amor.
  • Desarrollamos la dimensión social para impulsar al niño y al joven a la cooperación, sociabilidad, solidaridad y fraternidad.
  • Potenciamos la dimensión trascendente como respuesta al amor de Dios y al anhelo de realizar su proyecto de vida.
  • Utilizamos las aportaciones de la tecnología y la ciencia pedagógica.