¡Nuevas fotos en Japón! Visita de M. Wanilda Melo a la Provincia de Asia (Crónicas)

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Crónicas de la Visita de M.Wanilda Melo a la Provincia de Asia (Mayo-Junio, 2019)

Queridas hermanas:

El día 18 de mayo por la mañana inicié el viaje a Asia. En el aeropuerto de Seúl me esperaban las hermanas Clara y Agnes. Como era domingo y no tenían misa en casa, nos fuimos directamente para la Parroquia para allí participar de la Eucaristía. Llegando a casa acompañé las actividades de las hermanas en Chongnum hasta el almuerzo y después fui dormir hasta el día siguiente, pues ya estaba casi sin poder estar de pie.En el día 20 por la mañana visité el infantil y la escuela alternativa de Zaona, que funciona en una parte del mismo edificio y por la tarde fui conocer el santuario de los mártires coreanos. A cada situación o cosa que veo voy confirmando para mi que una cosa es oir y otra muy distinta es ver.


Por la noche pudimos salir con la comunidad toda hasta la montaña cercana para contemplar la ciudad con sus luces. ¡Una verdadera maravilla!En el día 21 salimos para conocer la parte del mercado de Seul. Anduvimos mucho tiempo y por la tarde me llevaron para asistir a un espectáculo de teatro y danzas coreanas. Es bonito ver la precisión y esmero en esa bonita presentación. El teatro tenía a ver con las historias de la tradición coreana y sin duda fue una ducha de la rica cultura de este pueblo.


La mañana del día 22 me dedique a pasar por las clases del infantil y por la escuela de Zaona, pues querría informarme mejor de su funcionamiento y hablar con las hermanas responsables de cada sector. Por la tarde visitamos un templo budista muy bonito, por su exuberante naturaleza, un ambiente de recogimiento, de mucho color, bastante distinto de lo que son nuestros templos cristianos. Contemplé todo con admiración por el respecto de todos. Terminando la visita fuimos rumbo a Pulgangdon, pasando por la cafetería creada para ofrecer a las jóvenes de la escuela de Zaona una práctica profesional. Es de admirar los detalles concepcionistas presentes en esta obra.

Llegando a la comunidad de Pulgangdon las hermanas me esperaban en el aparcamiento de la Parroquia. Después de la oración de Vísperas y rosario, las hermanas prepararon una sabrosa cena. M. Agnes permaneció con nosotras en esa noche ya que era un poco tarde para regresar la casa. En Pulgangdon aproveche la mañana del día 23 para conocer el Parvulario Estrella Del Mar, que tiene como directora General a M. Ana Choi.


El día 24 por la mañana me llevaron a conocer la escuela infantil Pedacito del Cielo, donde trabajan las hermanas: María Kwon y Agnes Jang. Los niños, muy alegres y expansivos presentaron canciones y saludos en español y portugués. La tarde fui con Ana Choi conocer uno de los castillos de Seúl en tiempos de los reyes. En el Castillo asistimos a una presentación musical coreana y encontré con un matrimonio de Brasil, de la ciudad de Sorocaba, cerca de São Paulo.

El 25 por la mañana fué día de coger la maleta y partir para otra comunidad. Ahora, hacia la comunidad de Suwon. M. Teresa Kim vino hasta Pulgangdon a buscarme y fuimos a Suwon llegando primero a las oficinas donde nuestras hermanas trabajan al servicio de la Diócesis de Suwon: Teresa Kim, Tereza Woo y Veronica Lee. Después de pasar por esos lugares almorzamos en un restaurante y fuimos asistir a un festival organizado por la Diócesis, para niños y jóvenes sobre lo tema de defensa de la vida. Entre una presentación y otra hacían el sorteo de un saco enorme de palomitas. A mí me tocó también uno de regalo. Antes de regresar a casa pasamos para conocer la catedral de Suwon.


En el día siguiente las tres hermanas de la comunidad y yo fuimos a un pueblo típico de Corea organizado como museo retractando un poco de la cultura coreana. Es admirable el cuidado con la representación y con el interés de todos los que estaban en el pueblo. Fue, sin duda, otra ducha de cultura coreana.


En la mañana del día 27 aproveché para conocer el colegio. Percibí, una vez más, lo contrastante que son nuestras realidades en la Congregación. Unos lugares con tantos alumnos en poco espacio y otros con todos los espacios que favorecen el trabajo pedagógico y no hay tantos alumnos. El colegio bien grande, muy bien equipado, cuenta con aulas y materiales especiales para las distintas actividades. Da para percibir la importancia que dan a la música y arte en general. Tuve la oportunidad de hablar con personas del equipo administrativo y pedagógico del colegio para entender el funcionamiento del mismo, acompañadas por M. Micaela, concepcionista que actúa en el colegio, que también pertenece a la Diócesis. También M. Teresa Woo nos acompañó en esta mañana. En la parte de la tarde M. Tereza Woo me acompañó hasta la ciudad de Ilsa, mi última comunidad a visitar en la Corea.


Como yo dejaba la comunidad de Suwon, donde cada hermana realiza un trabajo diferente y solamente se encuentran por la mañana y por la noche, en Ilsa tuve la oportunidad de acompañar más el ritmo de la comunidad. El colegio, aunque pequeño es muy bonito, organizado y percibí los niños son muy felices. Un aspecto que me llamó la atención entre tantos otros, fue el hecho de que algunas mamás actúan como voluntarias para acompañar los niños, después el almuerzo en la sala de lectura. Vi la actuación de algunas y percibí la satisfacción que experimentan con esa actividad.  De esta comunidad me llevaron a conocer Injingak, espacio que marca el deseo de unificación de las dos Coreas. Es un local al mismo tiempo bonito, lleno de significado, pero con marcas tristes de la historia de separación y división en un espacio geográfico que podría estar unido. Es muy emotivo ver expreso en carteles el deseo de noticias de los parientes separados por una cerca de alambre, pero intransponible y el deseo de paz simbolizado por las veletas de varios colores plantadas por el campo llevando buenos aires a Corea del Norte.
Para completar este día 28 tuvimos una cena festiva y un paseo por un parque magnifico de rosas e otras flores. El día 29 y 30 aproveche para conocer un poco más la misión que se realiza en Ilsa y los alrededores de nuestra casa y el día 31 por la mañana nuevamente a coger de nuevo la maleta rumbo a otras tierras, ahora de Japón.


Estoy muy agradecida a cada una de las hermanas de Corea por toda atención que han tenido para conmigo. Agradezco de modo particular a M. Agnes que en lo que pudo hizo cuestión de acompañarme. Llevo de Corea la experiencia de pertenencia y cercanía, de acogida y de fraternidad, de vida concepcionista y de dedicación al Reino de Dios. Llevo también un poco más de conocimiento de la realidad de los católicos de las Parroquias coreanas. Me impresionó la presencia en las misas diarias, con la iglesia llena independiente del horario. Pude comprobar esto en tres horarios de Misa a las 6, a las 10 de la mañana y por la tarde. ido a Dios que siga bendiciendo la misión de Corea y que envíe nuevas vocaciones coreanas que puedan proseguir el camino misionero que realizan las concepcionistas en este rincón tan hermoso de Asia.


Me he sentido en familia y por todo doy gracias a Dios.
 

 

Fotos de corea 





Fotos y Crónica de la Visita a Japón

Queridas hermanas

Estoy finalizando hoy el recurrido por las comunidades concepcionistas del Japón. El maratón aquí fue un poco más suave y hoy quedó un tiempo, que aprovecho para escribirles, pues mañana ya será en el ritmo de Filipinas.  Según estaba previsto en el día 31 de mayo, después de la misa en la comunidad de Ilsa fuimos directamente para el aeropuerto de Seul. Sali a las 10h10 por la Korean Airlines rumbo la Nagoya. Llegando al aeropuerto de Nagoya me esperaba M. Juana Kim para tomar el tren rápido e ir a Gifu. Fue más 1 h de viaje hasta Gifu.

Después de saludar a las hermanas, organizar un poco las cosas fui con M. Angelez dar una vuelta por la escuela para conocer, pues ya no había alumnas y pudimos entrar en todas las salas sin mayores problemas. El colegio es bien grande y como saben en él funciona lo que corresponde a la enseñanza Secundaria y bachiller. La escuela es femenina y está situada bien al pie de una montaña. El lugar es muy bonito, pero un poco distante y por eso hay autobuses que traen y llevan las alumnas. La escuela ocupa un espacio privilegiado con una infra estructura envidiable, mantenida por una asociación de la cual las hermanas también hacen parte. La escuela fue construida por una asociación jurídica que mantiene la escuela. Los autobuses son mantenidos y administrados por la Asociación de padres. En la mañana del día 01 fui a ver la llegada de los autobuses escolares, la entrada de las alumnas y la parte externa del colegio con su área de ocio y deportiva de causar envidia. Por la tarde fuimos al Parque de Gifu y ascender a la montaña para conocer el pequeño castillo donde vivió el Señor feudal que dominó la región.

En el día 02 fuimos a misa en un pequeño pueblo llamado Minokano, donde M. Clara Hyodo da catequesis a los niños. En esa Iglesia hay un grande grupo de brasileños y después de la misa toman juntos un café y hablan. Percibí un ambiente muy próximo. Saliendo de allá fuimos conocer un local donde si puede participar de una oficina para hacer papel especial de los que son utilizados en Japón para origami y otras manualidades típicas del arte japonés y fuimos a un restaurante donde nos encontramos con las demás hermanas de la comunidad y almorzamos juntas.
Día 03 de junio por la mañana, M. Angelez Gaton me acompañó hasta Nagoya para hacer allá el transbordo para otro tren que iba hasta Kobe.
Llegando a Kobe M. Elena Goicocheia me esperaba en la estación. Tomamos un taxi y fuimos para casa. Me quedé sorpresa luego al llegar, pues se trata de una casa bien pequeña y yo pensaba que era como las demás casas, junto de la escuela. Las hermanas muy acogedoras como en todas las otras comunidades. En Kobe son 4 hermanas - M. Mariane Inoue, M. Monica Park, M. Elena Goicocheia y M. Rosa Konagaya.
Las hermanas ya habían programado mi estancia y las actividades a realizar, por lo tanto, en la mañana del 04, después de las oraciones y misa salimos a la estación, M. Rosa Konagaya y yo rumbo a Hiroshima y a la Isla de Itukushima.

Después de 1 hora de viaje de tren llegamos a Hiroshima y fuimos para la plaza donde está el monumento y el museo del Memorial de la Paz. Visitamos el espacio y el museo y después fuimos almorzar.
(El museo contiene fotografías de los daños causados por la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima durante la Segunda Guerra Mundial y una colección de objetos de personas que fueron alcanzadas por la bomba. El museo utiliza esas colecciones para recordar a las personas de los horrores de bombas nucleares y para apelar por un porvenir donde no existan bombas nucleares).
Había en el local muchos grupos de alumnos, que observaba todo y hacía anotaciones de lo que veían. El ambiente era de silencio y de mucha emoción. Cada grupo traía una cadena de tsurus, que dejaba en el monumento que hay en la plaza. Muchos grupos entonaban un canto por la paz.

Después el almuerzo nos dirigimos al local donde cogimos un barco que nos llevaría hasta la Isla de Fukushima. La isla de Itsukushima es una de las muchas islas del Mar Interior y es donde se localiza lo monte más elevado de la región, lo Monte Misen (530m). Debido a la costumbre xintoísta de adoración de montañas el local fue considerado sagrado - y como tal vedado a la presencia humana, desde tiempos remotos. Así, el Santuario fue construido sobre el agua, junto a la isla, que es hoy considerada parque natural. Los Santuarios xintoístas delimitan un determinado espacio sagrado y tienen habitualmente una veda despegándolos del espacio exterior profano. En las inmediaciones y en su entrada hay, habitualmente portones rituales o torii fijando el ingreso a un espacio sagrado. Adentro de este espacio hay varios edificios con funciones rituales específicas). Visitamos el Santuario Xintoista y terminada la visita comenzamos nuestro retorno a la estación para coger el tren de vuelta a Kobe. Llegamos a casa para la oración con la comunidad.

En el día 05 fui con M. Marianne Inoue conocer a Parroquia. La Construcción moderna fue hecha después el grande terremoto de Kobe, que derribó la Iglesia anterior, de estilo gótico y más antigua.
(En la mañana de 17 de enero de 1995, un terremoto de intensidad 7,3 en la escala Richter alcanzó Japón. El epicentro fue próximo a tres ciudades - Kobe, Osaka y Kioto. Pero la más afectada fue Kobe, importante centro económico y la quinta ciudad del país con un millón y medio de habitantes. En 20 segundos, fueron abajo casas y edificios, además de carreteras y estaciones de metro. Canalizaciones de agua y gas y la red eléctrica fueron destruidas. La ciudad quedó devastada.El terremoto, en la época considerado el peor de los últimos 50 años, dejó 6400 muertos, 35 mil heridos y 300 mil desabrigados.
Después de visita a la Parroquia fui con M. Rosa Konagaya conocer la escuela Infantil, que tiene como Directora M. Monica Park, coreana que vive a varios años en Japón. La escuela es muy bonita y alegre. Es una construcción relativamente nueva, pues fue construida después el grande terremoto. Por la tarde M. Elena Goicocheia me acompañó hasta la ciudad de Osaka para conocer y visitar la Catedral y la Sed de Arzobispado de lo que Pertenece la ciudad de Kobe.

Día 06 por la mañana, después del café sali de casa para tomar el destino a la última comunidad a visitar en Japón - Nagoya. M. Teresa Ikari me esperaba en la Estación ferroviaria. Fuimos para casa y después del almuerzo fui a conocer el Infantil. Los niños de una clase cantaron el himno Banda Azul.  En la misma clase hay niños de varios tamaños y me dijeron que esto es debido al método que utilizan, el Montessori y por eso los niños están distribuidos en clases de acuerdo con su desarrollo. Las aulas son más o menos iguales. Las hermanas dijeron que en la época en la que fue construida esta escuela fue considerada modelo y publicada en varias revistas.  También la comunidad de Nagoya tenía un plan a lo cual yo debía seguir y en el 07 salimos temprano rumbo a Kioto para visitar la ciudad, que es muy representativa de la cultura japonesa con sus varios templos budistas. Visitamos dos templos, pues llovía mucho y no era posible visitar los que se quedaban en región montañosa.  También visitamos la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, de dónde salieron los mártires japoneses rumbo a Nagazaki. Hay en el local una residencia de hermanas, casa de acogida a los jóvenes que anhelan hacer una experiencia de oración y discernimiento.
Como llovía mucho regresamos a Nagoya antes de la hora prevista, pero fue bueno para poner en día las comunicaciones.

En la mañana del día 08 visitamos el cementerio donde están sepultadas 5 hermanas - Ana Maria de La Fuente, Rosa Sugimoto, M. Catalina Watanabi y M. Teresa Tamura. Rezamos por ellas y pedimos que intercedan por toda la Congregación. Por la tarde fui a ver un poco las actividades que realizan con los ex alumnos en los sábados. Había 32 niños y por lo menos 9 adultos para acompañarlos
Por la noche, vísperas de Pentecostés, dedicamos un tiempo para una vigilia de oración disponiéndonos para recibir el Espirito Santo. En el día 09 participé de la misa en la Parroquia. Lo que observé en todas las iglesias es que como son pocos católicos, se percibe más un ambiente de comunidad en la que todos se conocen y se relacionan. Después de la misa pasé para ver la actividad que realizaban en la escuela con los padres y los niños. Ésta es una actividad común a varias escuelas, los padres viene con los hijos para escuela y todos participan de actividades diversas.

Por la tarde tuve una pequeña reunión con las hermanas para saber un poco más de las actividades que realizan y fuimos a cenar en el restaurante que se queda luego delante de nuestra casa.
Y hoy día 10, me dediqué a preparar maletas y terminar esta crónica que les envío para que puedan participar de alguna forma de esta rica experiencia de conocer más de cerca la realidad de cada país.
En poco tiempo, no pretendo decir que conocí mucho de la realidad y de la cultura japonesa, pero sin duda, un poco más de lo que oí antes de venir.
Doy gracias a Dios y la congregación por esta oportunidad. Como dije antes sobre Corea, las hermanas me ayudaron a experimentar la fraternidad que nos une y me hicieron sentir en una casa de Maria Inmaculada, una comunidad Concepcionista. Agradezco a todas por las atenciones recibidas. Hna. Wanilda Melo Barbara, RCM
 
 

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