La DALIA es la flor de la regularidad y del orden. Sus múltiples pétalos en sus variadas coloraciones se agrupan perfectamente en derredor del botón central amarillo que los une. Es una flor decorativa, sin falta alguna.
Mirándola me siento perpleja. No me atrevo a ponerme a su lado. Las diferencias aumentan con la proximidad. En un cesto de naranjas llama la atención una patata.
Heme aquí con una hermosa CAMELIA. No me extraña que, al verla tan bella, quisiera el misionero Chameli traerla desde el Japón a Europa
Pero, ¡ay!, no tiene perfume. No me la rechaces, Señora. Lo que le falta en olor lo lleva en hermosura.
Además, ten en cuenta que parece el retrato de las vanas apariencias en que nos envolvemos los hombres.
Tengo en el huerto una MIMOSA espléndida. ¡Qué gusto da contemplar, perfilados bajo el cielo azul, sus racimos dorados y aromáticos!
He cortado toda esta canastilla para Ti y te la presento como testimonio de mi amor.
Sé que a pesar de mis miserias me quieres. Perdona mis olvidos, mis indiferencias, mis pecados... Mi amor no será más un amorcillo de mimosa. Mi amor será fuerte. Ese es mi deseo.
Dice el Cantar de los Cantares que estando el Rey en su aposento, el nardo de la Esposa exhaló una fragancia tan purísima que atrajo al Rey de la Tierra. Pon en tu corazón la devoción a María y se inclinará Dios hacia ti.
Una triste noche del alma, abrí la ventana que da al jardín. Una ráfaga de brisa perfumada me inundó. Era el perfume de las blancas flores del nardo, que no veía en medio de las sombras. Ellas me enviaron su aroma.
"Adelante, siempre adelante. Dios Proveerá"